
BYU, número 8, resistió ante Arizona State y ganó 27-20 el sábado 31 de octubre de 2026 en el estadio LaVell Edwards de Provo, Utah, con un último cuarto sin puntos encajados y una serie decisiva que mantuvo a los Cougars en plena lucha por la conferencia Big 12. Bear Bachmeier lanzó para 236 yardas y un touchdown, y Sione Moa anotó dos veces, incluido el touchdown definitivo de una yarda a falta de 2:09, para dejar a BYU con un balance de 7-1 en total y 4-1 en la Big 12.
El primer partido como titular de Jake Fette con Arizona State empezó mal. Perdió el balón en la tercera jugada de la primera serie de los Sun Devils, y el linebacker de BYU Isaiah Glasker lo recuperó en la yarda 29 de Arizona State, lo que preparó el primer touchdown de los Cougars. El primer tanto llegó de forma insólita: Bachmeier perdió el balón dentro de la yarda uno de Arizona State, y Moa recogió el balón suelto y cruzó la línea de gol para poner a BYU por delante 7-0.
BYU amplió su ventaja antes del descanso, cuando Bachmeier conectó con Kyler Kasper en un pase de touchdown de 13 yardas para el 17-3. Arizona State, sin embargo, no se rindió. Tras el descanso, Fette lanzó dos pases de touchdown en el tercer cuarto — uno de 20 yardas para Omarion Miller y otro de una yarda para Anthony Miller Jr. — para empatar 17-17. La segunda serie anotadora llegó después de que Adrian Wilson recuperara un fumble de Kyler Kasper en la yarda 39 de BYU.
El último cuarto fue de BYU. Matthias Dunn anotó un gol de campo de 45 yardas para poner a los Cougars por delante de forma definitiva, y después de que Bachmeier convirtiera dos cuartos downs para mantener viva la serie decisiva, Moa anotó desde una yarda a falta de 2:09. Arizona State añadió un gol de campo tardío para acercarse 27-20, pero BYU recuperó el intento de patada corta y agotó el reloj, dejando a los Sun Devils sin puntos en el último cuarto.
BYU llegó al partido como octavo clasificado nacional, con uno de los mejores arranques de la Big 12, mientras que Arizona State llegó a Provo tras haber perdido ya tres veces esta temporada ante rivales del top 10 fuera de casa. El registro de los Sun Devils en esos partidos cuenta la historia de un equipo lo bastante competitivo como para amenazar a anfitriones clasificados, pero todavía en busca de una victoria importante lejos de Tempe.
La defensa de BYU marcó el tono desde el principio, con seis sacks y un balón perdido provocado antes del descanso, según el relato de Associated Press del partido. Esa presión inicial ayudó a BYU a superar una segunda parte irregular en ataque, cuando la remontada de Arizona State cambió brevemente el impulso. Cardae Mack lideró a Arizona State con 170 yardas totales, incluidas 123 por tierra, y dio a los Sun Devils una salida fiable cuando el juego aéreo tuvo problemas.
La tarde de Fette ilustró el día irregular de Arizona State. El joven quarterback lanzó para 166 yardas y dos touchdowns, pero su fumble inicial y un ataque aéreo que Associated Press describió como falto de consistencia dejaron al ataque sin dimensiones en momentos clave. BYU, en cambio, encontró lo justo de Bachmeier en los momentos decisivos, aunque el ataque de los Cougars también se atascó durante largos tramos tras el descanso.
El momento más debatido del partido llegó con el primer touchdown. Después de que Bachmeier perdiera el balón en la yarda uno de Arizona State, los árbitros revisaron la jugada y concedieron a Moa un touchdown por recuperar el fumble en la zona de anotación. La decisión suscitó un escrutinio inmediato: el analista de reglas de Fox Sports Mike Pereira discrepó de la decisión y argumentó que, según su lectura de las reglas, BYU no podía avanzar el fumble para anotar y que la decisión original de que el progreso se había detenido también habría impedido el tanto.
La polémica no decidió el partido por sí sola — BYU todavía tuvo que sobrevivir a la remontada de Arizona State en la segunda parte y ejecutar la serie definitiva — pero marcó la narrativa inicial y dio a Arizona State un motivo de queja para el resto de la tarde. Para BYU, la secuencia recordó lo finos que son los márgenes en una lucha por la conferencia en la que una sola decisión discutida puede cambiar el impulso inicial de un partido.
La conclusión de Associated Press sobre el partido fue directa acerca del problema de Arizona State: la falta de un juego aéreo consistente hizo que el ataque de los Sun Devils fuera unidimensional y les impidió completar la remontada en la segunda parte. En el otro lado, el mismo relato destacó la presión defensiva inicial de BYU — seis sacks y un balón perdido provocado antes del descanso — como la ayuda que permitió a los Cougars sobrevivir a su propia segunda parte irregular.
El debate arbitral añadió una segunda capa de reacciones. El desacuerdo de Pereira con la decisión del primer touchdown se compartió ampliamente tras el partido, y los seguidores de Arizona State señalaron la secuencia como un punto de inflexión que dio a BYU una ventaja inicial que nunca cedió. BYU, por su parte, pudo señalar el último cuarto como respuesta: sin puntos encajados, un gol de campo para ponerse por delante y una serie definitiva convertida dos veces en cuarto down.
Para BYU, la victoria mantiene vivas las esperanzas de título de la Big 12 y prepara uno de los partidos más esperados de la temporada: el Holy War del próximo sábado en Utah, ante unos Utes invictos que aplastaron a Cincinnati 49-25 el mismo día. Una victoria en Salt Lake City pondría a BYU en control de su destino en la conferencia; una derrota daría a Utah la ventaja y dejaría a BYU necesitando ayuda.
Para Arizona State, la derrota fue una frustración familiar. Con un balance de 4-4 en total y 2-3 en la Big 12, los Sun Devils han perdido ya por tercera vez ante un rival del top 10 fuera de casa, y el camino hacia un buen final de conferencia pasa ahora por un partido en casa ante Colorado y por corregir la consistencia en el pase que frenó la remontada en Provo.
En términos más amplios, el resultado apretó el panorama de la Big 12. Utah está con 5-0 en la conferencia y 8-0 en total, con BYU un partido por detrás con 4-1. Cuando ambos equipos se enfrenten el próximo sábado, el ganador llevará una ventaja clara en el tramo final de la temporada regular, y el perdedor quedará persiguiendo.
BYU viaja a Utah el próximo sábado para el Holy War, un partido de rivalidad que ahora funciona también como una especie de eliminatoria por el título de la Big 12. Los Cougars necesitarán la presión defensiva que mostraron al inicio ante Arizona State, y un rendimiento ofensivo más limpio, ante un equipo de Utah que llegó al descanso ante Cincinnati ganando 42-6.
Arizona State recibe a Colorado el próximo sábado, un partido que los Sun Devils necesitan para estabilizar su temporada y mantener en marcha sus opciones de bowl. El desarrollo de Fette será central: los destellos del tercer cuarto ante BYU mostraron lo que puede ser el ataque, pero el fumble inicial y el juego aéreo irregular mostraron lo que todavía hay que mejorar.
Las primeras clasificaciones del College Football Playoff también se publican el martes por la noche, y la posición de BYU en ellas se seguirá de cerca. Un registro de 7-1 con una victoria ante un rival de conferencia debería mantener a los Cougars en la conversación, pero el resultado del Holy War definirá su temporada mucho más que cualquier clasificación de esta semana.
BYU, número 8, venció a Arizona State 27-20 el sábado 31 de octubre de 2026 en el estadio LaVell Edwards de Provo, Utah.
Bear Bachmeier lanzó para 236 yardas y un touchdown, y Sione Moa anotó dos veces, incluido el touchdown definitivo de una yarda a falta de 2:09. Matthias Dunn añadió el gol de campo de 45 yardas para ponerse por delante en el último cuarto.
Bachmeier perdió el balón en la yarda uno de Arizona State y Moa lo recuperó en la zona de anotación. Tras la revisión, los árbitros concedieron el touchdown, pero el analista de reglas de Fox Sports Mike Pereira discrepó y argumentó que BYU no podía avanzar el fumble para anotar.
BYU mejoró a 7-1 en total y 4-1 en la Big 12. Arizona State cayó a 4-4 en total y 2-3 en la Big 12.
BYU visita a Utah el próximo sábado en el Holy War. Arizona State recibe a Colorado el próximo sábado.
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