
Washington — El vicepresidente JD Vance afirmó el lunes que las conversaciones entre Estados Unidos e Irán han logrado avances reales y que Washington no ha fijado ningún plazo para alcanzar un acuerdo negociado. Tras regresar a Washington, Vance dijo que había hablado con el presidente Donald Trump alrededor de una hora antes y que ambos se sentían animados por el estado de las negociaciones.
"Ambos nos sentimos bastante bien sobre las perspectivas de llegar potencialmente a un acuerdo negociado", dijo Vance, y añadió que Estados Unidos ha mantenido "una serie de buenas conversaciones con los iraníes". Preguntado si Teherán tenía un plazo, fue tajante: "No, no hemos fijado plazos". Las declaraciones llegaron el mismo día en que Trump afirmó que un acuerdo estaba "avanzando muy bien" y que Irán quiere un acuerdo. Vance añadió que la diplomacia no ha sustituido a la disuasión: Washington mantiene abiertas opciones militares y no militares, y su máxima prioridad es un compromiso firme y verificable de que Irán no reconstruirá su programa nuclear.
Vance habló con periodistas el lunes después de una jornada de campaña en Nueva York y Ohio, al regresar a Washington para informar al presidente. Dijo que había hablado con Trump alrededor de una hora antes de sus declaraciones y que la valoración compartida era positiva. Los comentarios llegaron horas después de que Trump, en la reapertura de la explanada del Lincoln Memorial, dijera que un acuerdo estaba "avanzando muy bien" y que Irán quiere un acuerdo. Juntas, ambas declaraciones fueron el impulso diplomático más coordinado en semanas.
Vance también confirmó una diplomacia discreta informada pero no reconocida del todo: envió una carta la semana pasada a Rezaei. Trump había dicho que la carta trataba sobre ayuda con suministros médicos y otros asuntos. Rezaei describió el cambio de tono estadounidense como una buena señal, pero no ofreció detalles y dijo que no había respondido. Coincidieron con el regreso de los mediadores cataríes a Doha el lunes por la noche.
La guerra entre Estados Unidos e Irán está en su noveno mes, tras comenzar el 28 de febrero de 2026. Se ha caracterizado por un ciclo familiar: ataques intensos, pausas mediadas y nuevas fricciones sobre los términos de cualquier acuerdo duradero. El episodio militar más reciente —ataques defensivos en torno a la isla iraní de Qeshm— mostró con qué rapidez puede escalar la situación.
En el centro de la disputa está el programa nuclear de Irán. Washington insiste en que cualquier acuerdo debe incluir un compromiso firme y verificable de que Teherán no lo reconstruirá. Teherán ha buscado alivio de las sanciones, el fin del bloqueo naval y la liberación de activos congelados. Las declaraciones también llegaron en vísperas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
La frase más trascendente de las declaraciones de Vance fue también la más breve. "No, no hemos fijado plazos", dijo, y añadió que Estados Unidos no tiene "ningún plazo estricto" para un acuerdo. Los plazos pueden concentrar voluntades, pero también pueden hacer fracasar las charlas: si se incumple la fecha, quien la fijó debe actuar o perder credibilidad. Al negarse a nombrar una, Vance preservó flexibilidad.
Esa flexibilidad va acompañada de una advertencia explícita. Vance dijo que Washington mantiene abiertas tanto opciones militares como no militares, un recordatorio de que la ausencia de plazo no es ausencia de presión. El éxito, según Vance, empieza con la verificación del compromiso nuclear.
Las propias palabras de Vance marcaron el tono del día. "Hemos mantenido una serie de buenas conversaciones con los iraníes", dijo, y "ambos nos sentimos bastante bien sobre las perspectivas de llegar potencialmente a un acuerdo negociado". Sobre el calendario, fue inequívoco: "No, no hemos fijado plazos". Trump adoptó un tono similar y dijo que un acuerdo estaba "avanzando muy bien" y que Irán quiere un acuerdo.
Desde el lado iraní, la respuesta de Rezaei fue cautelosa pero no desdeñosa. Calificó el cambio de tono estadounidense como una buena señal, sin dar detalles y diciendo que no había respondido. Esa contención es típica de un canal aún en sus primeras fases.
Un acuerdo verificado pondría fin a una guerra que ha perturbado el transporte marítimo por el estrecho de Ormuz, ha sacudido los mercados energéticos mundiales y ha mantenido a Oriente Medio en vilo durante nueve meses. También pondría a prueba si Estados Unidos e Irán, tras meses de conflicto directo, pueden construir un marco lo bastante sólido para sostenerse, algo que todas las rondas anteriores no lograron.
Para la región en general, el enfoque de "sin plazo" tiene dos caras. Los Estados del Golfo que han pedido más tiempo para la diplomacia lo recibirán con agrado; quienes han advertido de que Teherán usa las charlas para ganar tiempo observarán cualquier señal de deriva. Y al confirmar la carta, Vance dejó constancia pública del esfuerzo diplomático.
Tres cosas a vigilar. Primero, si los mediadores cataríes, de regreso en Doha el lunes por la noche, pueden convertir la revisión de sugerencias por ambas partes en una propuesta concreta. Segundo, si Rezaei responde a la carta de Vance y hace pasar la conversación del tono a los términos. Tercero, si la ausencia de plazo se mantiene cuando las charlas se estanquen y crezca la presión para fijar una fecha o reanudar la acción militar. Por ahora, Washington apuesta por paciencia sin pasividad.
Dijo que Washington ha logrado "avances" y que no ha fijado ningún plazo.
No. Vance dijo que Estados Unidos no tiene "ningún plazo estricto", aunque mantiene abiertas opciones militares y no militares.
Un compromiso firme y verificable de que Irán no reconstruirá su programa nuclear.
Trump dijo que trataba sobre suministros médicos y otros asuntos. Rezaei calificó el tono estadounidense como una buena señal, pero no ha respondido.
Comenzó el 28 de febrero de 2026 y está en su noveno mes.
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