
Microsoft ha fijado el precio de una emisión de bonos por 25.000 millones de dólares, su primera oferta de grado de inversión en Estados Unidos desde 2017, en una operación que muestra cuánto dinero está invirtiendo ahora la mayor empresa de software del mundo en infraestructura de inteligencia artificial. Los pedidos de los inversores alcanzaron unos 115.000 millones de dólares, unas 4,6 veces la cantidad ofrecida, una señal de fuerte demanda de la deuda de la empresa pese al elevado endeudamiento del sector tecnológico para construir centros de datos.
Microsoft fijó el precio de la emisión de 25.000 millones de dólares el martes 3 de noviembre de 2026, según los informes sobre la operación, y el cierre de los bonos está previsto para el miércoles 4 de noviembre. Es la primera oferta de grado de inversión de la empresa en Estados Unidos desde 2017, cuando recaudó 17.000 millones de dólares, y la nueva operación supera a aquella en 8.000 millones.
La estructura de la emisión muestra cómo Microsoft y sus bancos calibraron la oferta para distintos tipos de compradores. Diez tramos abarcan vencimientos de 2028 a 2066, lo que da a los inversores la opción entre papel a corto plazo y deuda a muy largo plazo que se extiende cuarenta años en el futuro. Los cupones fijos van del 4,85 % en 2.000 millones de dólares con vencimiento en 2028 al 6,35 % en 2.000 millones con vencimiento en 2066.
Microsoft recurrió por última vez al mercado de bonos de grado de inversión de Estados Unidos en 2017, una época distinta para la empresa y para el gasto tecnológico. Desde entonces, su negocio se ha orientado de forma decisiva hacia la nube. Azure, su plataforma en la nube, se ha convertido en el motor de su crecimiento, y las cargas de trabajo de inteligencia artificial han añadido una capa nueva y muy intensiva en capital sobre esa demanda existente.
En el trimestre de septiembre, Microsoft gastó 45.200 millones de dólares en inversión de capital, una cifra que ilustra la enorme magnitud de la ampliación actual. Los centros de datos, los chips y servidores especializados que contienen, los sistemas de energía, la refrigeración y el suelo y los edificios que los albergan requieren una gran inversión inicial mucho antes de que los ingresos de los clientes que usan esas instalaciones lleguen en su totalidad.
La emisión de bonos llega en medio de un debate más amplio sobre cómo las empresas tecnológicas están pagando la inteligencia artificial. En todo el sector, las mayores empresas están comprometiendo cientos de miles de millones de dólares en centros de datos, chips y energía, y los inversores se preguntan si ese gasto generará rendimientos con la rapidez suficiente para justificarlo.
La reacción más concreta del mercado a la operación se ve en el libro de pedidos. Los pedidos que alcanzaron unos 115.000 millones de dólares, frente a 25.000 millones ofrecidos, indican que la demanda superó con creces la oferta, un patrón que suele respaldar la fijación del precio y sugiere que la operación fue bien recibida por los inversores institucionales que compran bonos corporativos de grado de inversión.
Para los lectores ajenos a las finanzas, una emisión de bonos de este tamaño importa porque es un voto de confianza y, al mismo tiempo, un compromiso. Microsoft está pidiendo prestados 25.000 millones de dólares porque espera necesitar mucha más capacidad informática de la que tiene hoy, y los prestamistas están dispuestos a aportar ese dinero porque creen que Microsoft podrá devolverlo en periodos que se extienden hasta 2066.
El siguiente paso inmediato es el cierre de la operación el 4 de noviembre de 2026, cuando los bonos se emitan formalmente y los fondos queden a disposición de Microsoft. Tras el cierre, la atención se centrará en la rapidez con la que se gaste ese capital y en si el gasto de capital de Microsoft se mantiene dentro de su rango previsto de aproximadamente 170.000 a 175.000 millones de dólares para 2026.
Microsoft está financiando fines corporativos generales, incluido el gasto de capital, mientras construye centros de datos y otra infraestructura para servicios en la nube e inteligencia artificial. Previó aproximadamente 170.000 a 175.000 millones de dólares de inversión de capital para 2026.
Es la primera oferta de grado de inversión de Microsoft en Estados Unidos desde 2017, cuando recaudó 17.000 millones de dólares. La nueva operación de 25.000 millones es mayor, y los pedidos de los inversores alcanzaron unos 115.000 millones, unas 4,6 veces la cantidad ofrecida.
La emisión abarca diez tramos con vencimientos entre 2028 y 2066. Los cupones fijos van del 4,85 % en 2.000 millones de dólares con vencimiento en 2028 al 6,35 % en 2.000 millones con vencimiento en 2066, más dos tramos a tipo variable de 1.000 millones cada uno.
Microsoft y Johnson & Johnson son las únicas empresas cotizadas en Estados Unidos con calificación AAA de Moody's y de S&P. Esa nota máxima suele ayudar a un prestatario a captar deuda a tipos más bajos y atrae una fuerte demanda de los inversores en bonos.
El cierre de la operación está previsto para el 4 de noviembre de 2026. Los inversores vigilarán entonces el gasto de capital de Microsoft, el crecimiento de Azure y el comportamiento de los nuevos bonos en la negociación secundaria para ver cómo avanza la ampliación de la inteligencia artificial.
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