
Una semana después de unas elecciones sin mayoría para ningún partido, el primer ministro Benjamin Netanyahu redobla su afirmación de que el voto fue robado, y el jefe de la seguridad interior presiona ahora para investigar a los líderes árabes detrás del resultado. Las acusaciones de Netanyahu de elecciones robadas, sin ninguna prueba pública, han empujado a Israel hacia una crisis constitucional, advierten los líderes de la oposición.
La escalada llegó el miércoles 4 de noviembre de 2026, cuando Netanyahu publicó un mensaje en video repitiendo su acusación de que dinero extranjero manipuló el resultado del 27 de octubre. Ese mismo día, el Shin Bet dijo a la Comisión Electoral Central que su inteligencia apuntaba "aparentemente" a grandes sumas canalizadas hacia Israel desde el extranjero, sin ninguna prueba pública, y la comisión rechazó las acusaciones de fraude como infundadas.
Una semana después de las elecciones del 27 de octubre, Netanyahu y el Likud siguen impugnando los resultados certificados. El primer ministro alega, sin pruebas, que el voto fue "robado" por los partidos árabes y actores extranjeros, una acusación que las instituciones israelíes ya han desestimado.
La disputa se agudizó el miércoles, cuando el mensaje de Netanyahu trasladó la acusación de los portavoces al propio primer ministro. Horas antes, su rival Gadi Eisenkot había advertido el martes que "el Likud y Netanyahu están tratando de cometer un pogromo contra la democracia y el Estado de derecho".
En el centro de la escalada está David Zini. La presión del jefe del Shin Bet sitúa al servicio de seguridad interior — cuya misión es el contraterrorismo y el contraespionaje — en medio de una disputa electoral. Vea los resultados: Resultados electorales en Israel: Netanyahu lidera con 54 escaños sin mayoría.
Los israelíes votaron el 27 de octubre de 2026, en las primeras elecciones tras los ataques del 7 de octubre de 2023. Los resultados finales, publicados la madrugada del viernes 30 de octubre, dieron al bloque de Netanyahu 53 de 120 escaños, ocho menos de la mayoría de 61. El Likud fue el partido más votado, con 27 escaños, pero la oposición llegó a 67, y los partidos árabes ganaron 19 escaños entre ambos.
Esos números explican todo lo que ha seguido: ningún gobierno puede formarse sin el apoyo árabe, y su respaldo es decisivo para sustituir a Netanyahu.
Las instituciones electorales no han respaldado las acusaciones. El 29 de octubre, la Policía de Israel dijo que no encontró pruebas para la afirmación del Likud. La Comisión Electoral Central también desestimó las acusaciones, y el presidente Isaac Herzog aceptó los resultados y abrió las conversaciones de gobierno. Lea el recuento final: Resultados electorales en Israel: el bloque de Netanyahu queda en 53 escaños.
El mensaje en video de Netanyahu del miércoles fue la versión más clara de la acusación: "Existen serias sospechas de que países extranjeros han estado involucrados, utilizando enormes sumas de dinero, en un intento de manipular los resultados de las elecciones en el Estado de Israel", dijo. No nombró países, sumas ni mecanismo.
La sesión del Shin Bet ante la Comisión Electoral se expresó en términos igualmente vagos: su inteligencia apunta "aparentemente" a "fenómenos extensos" de grandes sumas canalizadas hacia Israel desde el extranjero. Pero no presentó ninguna prueba pública, no nombró donantes ni receptores, y no ofreció cifras, y la comisión no ha cambiado su posición.
La respuesta institucional más firme vino de la fiscal general Gali Baharav-Miara, que se negó a investigar a los líderes árabes. Los ciudadanos o los cargos electos no pueden ser investigados "sin justificación basada en pruebas", dijo, un recordatorio de que el servicio de seguridad no decide por sí mismo a quién investigar.
La oposición ha ido más lejos. La advertencia de Eisenkot fue secundada por otros líderes, que acusan a Netanyahu y a Zini de arrastrar a Israel a una crisis constitucional: un primer ministro que se niega a aceptar un resultado certificado, con un jefe de seguridad dispuesto a investigar a sus oponentes, pone a prueba las salvaguardas democráticas de Israel.
Israel no tiene una constitución escrita, y sus controles democráticos dependen de que las instituciones — tribunales, fiscal general, comisión electoral y policía — se mantengan firmes cuando los líderes las presionan. Esta semana se han mantenido: la policía no encontró pruebas, la comisión desestimó las acusaciones y la fiscal general rechazó investigar.
Pero la presión llega ahora a la vez desde lo más alto del gobierno y desde la cúpula de la seguridad interior, convirtiendo una disputa poselectoral habitual en algo más grave. Si un servicio de seguridad puede investigar a cargos electos con un "aparentemente", sin pruebas, el precedente iría mucho más allá de estas elecciones. La parálisis política de Israel también se desarrolla mientras Estados Unidos presiona por una solución negociada con Irán: Trump dice que la guerra con Irán terminará pronto si Teherán acepta un acuerdo de paz.
Las conversaciones para formar gobierno continúan bajo Herzog, que da por definitivos los resultados certificados.
Las preguntas: si Zini presionará sin autorización de la fiscal general, si Netanyahu presentará alguna prueba de la acusación de dinero extranjero y si los cuatro altos dirigentes árabes serán interrogados.
¿Qué afirma Netanyahu sobre las elecciones israelíes?
Que las elecciones del 27 de octubre de 2026 fueron "robadas" por los partidos árabes y actores extranjeros con "enormes sumas de dinero", sin pruebas públicas.
¿Se ha presentado alguna prueba de fraude electoral?
No. La policía no encontró ninguna el 29 de octubre, la comisión desestimó las acusaciones, y el Shin Bet no nombró donantes, receptores ni cifras.
¿Quién es David Zini?
El jefe del Shin Bet, un leal a Netanyahu nombrado el año pasado desde fuera de las filas de la agencia, que ahora presiona para investigar a los líderes árabes.
¿Por qué importan tanto los escaños árabes?
Ganaron 19 escaños históricos, y su apoyo es decisivo para sustituir a Netanyahu, cuyo bloque tiene solo 53 de 120 escaños.
¿Qué sigue ahora en Israel?
Las conversaciones continúan bajo Herzog. Las pruebas clave: si Zini presiona sin autorización y si Netanyahu presenta pruebas.