
Francia vivió nuevas protestas nacionales el jueves 5 de noviembre de 2026, cuando manifestantes marcharon en ciudades de todo el país contra el coste de la vida y los servicios públicos. El gobierno desplegó 70.000 policías y otros agentes de seguridad para que las 220 manifestaciones previstas transcurrieran en paz, en el último estallido de semanas de malestar.
Sindicatos y grupos de estudiantes movilizaron manifestantes en toda Francia el jueves, con marchas en París y en ciudades de todo el país. El gobierno movilizó 70.000 policías y otros agentes de seguridad para garantizar que las 220 manifestaciones transcurrieran pacíficamente, un despliegue diseñado para evitar que se repitieran los enfrentamientos y saqueos del 17 de octubre.
Aquel día de octubre produjo algunas de las peores escenas de violencia callejera y saqueos que Francia ha vivido en años. Estudiantes, profesores y sanitarios marcharon junto a sindicalistas, reflejo de un movimiento extendido mucho más allá de París.
El movimiento comenzó a finales de septiembre con protestas de estudiantes por las escuelas infrafinanciadas, pero se ha ampliado hasta convertirse en un desafío más amplio al gobierno. Alumnos y profesores denunciaron aulas masificadas y edificios deteriorados.
El gobierno se ha resistido a medidas amplias sobre el coste de la vida mientras lucha por controlar el déficit. Para los estudiantes, se ha comprometido a enviar unos 3.000 profesores cualificados que aún no han empezado a trabajar para cubrir las vacantes, además de clases más pequeñas y 4.000 millones de euros en préstamos para renovar escuelas. El salario mínimo se mantiene en 1.478 euros (1.659 dólares) netos al mes desde junio, cuando subió 35 euros por la inflación.
Las protestas en Francia están impulsadas sobre todo por la presión sobre los presupuestos familiares. Los precios han subido más rápido que los salarios para muchos trabajadores, y la confianza de los hogares cayó en octubre a su nivel más bajo desde junio de 2013, según la encuesta mensual de la oficina de estadística. Cuando las familias se sienten más pobres, gastan menos, y eso repercute en una economía ya bajo presión.
La agitación complica una crisis fiscal y se suma a la presión de los precios más altos de la energía. El gobierno en minoría lucha por aprobar los recortes de su presupuesto de 2027 en un parlamento dividido y corre el riesgo de ser derrocado si no logra un compromiso. El malestar también ha aumentado la preocupación de los inversores por las perspectivas fiscales de Francia, llevando el rendimiento del bono a 10 años al 5,14 por ciento el mes pasado, su máximo desde 2002.
El gobierno ha respondido con una mezcla de seguridad y concesiones: el despliegue de 70.000 agentes para las marchas del jueves fue la señal más clara de que pretende evitar que se repita la violencia del 17 de octubre, mientras en política ha señalado el envío de profesores y los 4.000 millones de euros para renovar escuelas, y estudia subir el salario mínimo.
La reacción política ha sido más dura. El candidato de la izquierda radical Jean-Luc Mélenchon ha subido en las encuestas, Dice que el presidente Emmanuel Macron debería ceder ante los manifestantes o dejar el cargo. Las encuestas indican que el malestar beneficia a la candidata de extrema derecha Marine Le Pen, ya favorita para sustituir a Macron. El ex primer ministro de Macron, Édouard Philippe, va por detrás de ambos y podría no llegar a la segunda vuelta del 2 de mayo si no recupera impulso.
Las protestas de Francia no son únicas en Europa, aunque han estado entre las mayores de una ola de manifestaciones lideradas por la generación Z en todo el continente este año. En Fráncfort, manifestantes encapuchados saquearon tiendas el pasado sábado por la noche tras marchas multitudinarias en las ciudades más grandes de Alemania. En Italia hubo enfrentamientos el mes pasado por los servicios públicos y el coste de la vida, y España y Portugal afrontan protestas por la vivienda.
Para Francia, lo que está en juego es mayor que en la mayoría de sus vecinos. Es la segunda economía más grande de la eurozona, También está la cuestión de lo que viene después de Macron, que dejará el cargo en las elecciones del próximo año tras una década en el poder. Si las protestas ayudan a los candidatos de los extremos, como sugieren las encuestas, el resultado podría remodelar la política francesa durante años.
La prueba inmediata llega el sábado, cuando un movimiento de base apoyado por algunos sindicatos celebrará una nueva ronda de manifestaciones. También se han convocado protestas paneuropeas del 20 al 22 de noviembre. En París, la batalla presupuestaria continúa y se espera una decisión sobre el salario mínimo.
Las protestas comenzaron a finales de septiembre con estudiantes por las escuelas infrafinanciadas, y se han ampliado a un movimiento por el coste de la vida y los servicios públicos.
El gobierno movilizó 70.000 policías y otros agentes de seguridad para las 220 manifestaciones previstas en toda Francia el jueves 5 de noviembre de 2026,
El salario mínimo de Francia se mantiene en 1.478 euros (1.659 dólares) netos al mes desde junio de 2026, El sindicato CFDT pide un aumento de al menos 100 euros netos al mes.
Sí. Un movimiento de base apoyado por algunos sindicatos planea nuevas manifestaciones el sábado, como cada semana desde el 17 de octubre, y sindicatos y grupos de vivienda han convocado protestas paneuropeas del 20 al 22 de noviembre.
La confianza de los hogares cayó en octubre a su mínimo desde junio de 2013, el bono a 10 años llegó al 5,14 por ciento, su máximo desde 2002, y las encuestas sugieren que el malestar beneficia a Marine Le Pen y a Jean-Luc Mélenchon.
Cobertura relacionada: La huelga mundial de estibadores paraliza 113 puertos en 22 países por los envíos de armas y Las ventas de McDonald's en EE. UU. caen un 0,2 % en el tercer trimestre. Fuentes: Reuters, 5 de noviembre de 2026.