
Carolina Hurricanes venció 9-2 a Chicago Blackhawks el sábado por la noche en Raleigh, igualando el récord de franquicia de goles en un partido desde que el equipo se mudó de Hartford en 1997, en una goleada decidida antes del segundo periodo.
Jordan Martinook anotó dos goles en el primer periodo y Andrei Svechnikov también marcó dos veces, mientras Carolina construía una ventaja de 7-0 en dos periodos. Seth Jarvis, Jackson Blake, Sebastian Aho, Alexander Nikishin y Shayne Gostisbehere también anotaron, y los Hurricanes ya han superado a Chicago por 14-4 en los dos enfrentamientos de esta temporada.
El tono se marcó en los primeros minutos. Jarvis anotó su segundo gol de la temporada a solo 1:34 del inicio, y Blake le siguió menos de dos minutos después para poner el 2-0. Martinook marcó dos veces en el primer periodo, y cuando Carolina llegó al 6-0, los Blackhawks solo habían logrado ocho disparos a puerta.
Los Hurricanes no aflojaron. Svechnikov sumó dos goles, y Aho, Nikishin y Gostisbehere también marcaron mientras Carolina ampliaba la ventaja a 7-0 en dos periodos. Siete Hurricanes distintos anotaron; Eric Robinson, Jesperi Kotkaniemi y William Carrier dieron dos asistencias cada uno.
Chicago por fin marcó en el tercer periodo. Roman Kantserov acabó con el intento de portería a cero de Kochetkov a los 5:56 del tercer periodo, ampliando su racha de puntos a ocho partidos, y Connor Bedard también anotó, con Alex Vlasic asistiendo en los dos goles de Chicago.
La portería contó su propia historia. Kochetkov detuvo 18 disparos y se repuso de su primera derrota de la temporada. En el otro extremo, el portero titular de Chicago, Spencer Knight, permitió seis goles en 17 disparos antes de ser sustituido por Arvid Soderblom.
Nueve goles es una cifra poco común en la NHL moderna, y para Carolina supone igualar la mejor marca ofensiva de sus 29 temporadas desde que dejó Hartford. Los Hurricanes han construido su identidad sobre una presión incesante, la velocidad en la zona neutral y oleadas de goles desde las cuatro líneas, y el sábado cada parte de esa identidad apareció a la vez.
El resultado también encaja con un patrón en casa. Los dos últimos partidos de Carolina en su pista han terminado en goleadas por un global de 16-2, incluido el 7-0 del domingo pasado ante los Winnipeg Jets. Los Hurricanes han convertido su estadio en un lugar donde los rivales apenas logran disparar: Chicago solo consiguió un tiro en los primeros 11 minutos del sábado, un tramo en el que Carolina marcó dos veces.
Para Chicago, la derrota prolonga una racha miserable. Los Blackhawks han perdido seis partidos seguidos y nueve de sus últimos 10, y completaban una gira de tres partidos fuera de casa que no ofreció alivio. Bedard volvió a marcar el sábado, pero la distancia entre la reconstrucción de Chicago y el nivel de candidato de Carolina rara vez se ha visto tan grande.
El 9-2 se construyó sobre velocidad y volumen. Carolina marcó dos veces en los primeros tres minutos y medio y seis veces antes de que Chicago llegara a ocho disparos. Los Hurricanes no dependieron de una línea ni de un goleador: Martinook y Svechnikov marcaron dos cada uno, otros cinco anotaron una vez, y tres jugadores terminaron con dos asistencias cada uno.
No hubo un solo momento que decidiera este partido; hubo una docena, todos en el primer periodo. Cuando los Hurricanes ya marcaban dos veces en los primeros tres minutos y medio, la única pregunta era cuántos marcaría Carolina. La respuesta, nueve, iguala la mejor noche ofensiva de la franquicia desde su llegada a Carolina del Norte.
Las cifras subrayan la magnitud. Carolina ha superado a Chicago por 14-4 en los dos duelos de esta temporada. Los Hurricanes han ganado sus dos últimos partidos en casa por 16-2 en total. Chicago, por su parte, ha perdido seis seguidos y nueve de 10, y el cambio de portero del sábado no cambió nada.
Para Carolina, una noche de nueve goles es más que un marcador divertido. Es un recordatorio de que esta plantilla puede arrollar a sus rivales por oleadas. Los Hurricanes no necesitan que su primera línea los cargue; el sábado, siete jugadores marcaron y tres más dieron dos asistencias cada uno. Esa profundidad es lo que separa a los candidatos de los buenos equipos.
Para Chicago, la derrota importa en sentido contrario. Seis derrotas seguidas y nueve en 10 partidos es el tipo de racha que pone a prueba a un equipo en reconstrucción, y su desarrollo, superados en disparos, trabajo y goles desde el inicio, preocupará al cuerpo técnico más que el marcador en sí.
Carolina viaja ahora a Finlandia para dos partidos contra los Seattle Kraken la próxima semana, llevando su forma goleadora al extranjero. Llegarán con confianza tras dos goleadas consecutivas en casa.
Chicago regresa a casa para reagruparse tras una gira de tres partidos. Los Blackhawks necesitan frenar la sangría: seis derrotas seguidas, nueve en 10, tras permitir nueve goles el sábado.
Carolina Hurricanes venció 9-2 a Chicago Blackhawks el sábado 7 de noviembre de 2026 en Raleigh.
Los nueve goles igualaron el récord de franquicia de Carolina de goles en un partido desde el traslado de Hartford, Connecticut, en 1997.
Jordan Martinook y Andrei Svechnikov marcaron dos veces cada uno; Seth Jarvis, Jackson Blake, Sebastian Aho, Alexander Nikishin y Shayne Gostisbehere anotaron una vez.
Kochetkov realizó 18 paradas, reponiéndose de su primera derrota de la temporada tras ganar sus 10 primeros partidos, un récord de franquicia.
Carolina viaja a Finlandia para dos partidos contra los Seattle Kraken la próxima semana.
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