
Irán ejecutó el domingo 8 de noviembre de 2026 a tres hombres por las protestas antigubernamentales de enero de 2026, acusándolos de actuar para Israel y Estados Unidos. Hassan Dioband, Hamid Kazemi y Reza Zanganeh fueron ahorcados en Karaj, provincia de Alborz, tras la confirmación de sus condenas a muerte por el Tribunal Supremo, según los medios estatales y Mizan. Es la última de una serie de ejecuciones vinculadas a las protestas de enero, y el caso de Irán ejecuta a tres hombres eleva a al menos 36 los manifestantes ejecutados, según los grupos de derechos.
Las ejecuciones se llevaron a cabo el domingo por la mañana en Karaj, al oeste de Teherán. Los medios estatales y Mizan, la agencia del poder judicial, informaron de que los tres hombres fueron ahorcados tras la confirmación de las condenas por el Tribunal Supremo. El poder judicial dijo que habían sido declarados culpables de actuar en nombre de Israel y Estados Unidos y de participar en disturbios armados en enero de 2026.
El poder judicial dijo que los hombres usaron armas de fuego, granadas y cócteles molotov durante los disturbios del 8 y 9 de enero, incendiaron instalaciones públicas y dañaron una subestación en Karaj, lo que provocó cortes de luz. Los tribunales también ordenaron confiscar sus bienes. Dioband, también escrito Divband, fue detenido el 11 de enero, tras ser identificado como sospechoso de ataques contra la propiedad pública e incitación a la violencia.
Las protestas estallaron el 28 de diciembre de 2025 y alcanzaron su punto máximo el 8 y 9 de enero de 2026, cuando los manifestantes salieron a las calles de todo Irán en el mayor levantamiento antigubernamental en años. Comenzó por las dificultades económicas y se amplió hasta convertirse en un desafío a la República Islámica, con multitudes que exigían un cambio político.
La represión fue severa: miles de personas murieron cuando las fuerzas de seguridad se movilizaron para aplastar las protestas, según los grupos de derechos, y decenas de miles más fueron detenidas. El gobierno culpó de los disturbios a enemigos extranjeros, diciendo que Estados Unidos e Israel habían alimentado las manifestaciones, una afirmación central en los juicios.
La versión del poder judicial, difundida por Mizan y los medios estatales, presenta a los tres hombres como agentes armados y no como manifestantes. Dijo que actuaron para Israel y Estados Unidos, usaron armas de fuego, granadas y cócteles molotov, quemaron instalaciones públicas y dejaron sin luz una subestación en Karaj.
La decisión del Tribunal Supremo de confirmar las condenas a muerte eliminó el último obstáculo legal para las ejecuciones. Los grupos de derechos humanos cuestionan esa versión. Iran Human Rights, que registra las ejecuciones en el país, dijo que al menos 36 manifestantes ya han sido ejecutados por las protestas de enero, y advirtió de que los juicios están muy lejos de las normas de un juicio justo, con acusados a menudo sin abogado de su elección y condenas basadas en confesiones obtenidas bajo presión, según los grupos de derechos.
No hubo comentarios públicos inmediatos de los gobiernos de Israel ni de Estados Unidos. Los medios estatales difundieron el anuncio del poder judicial como un hecho, sin mencionar apelación o indulto más allá de la confirmación del Tribunal Supremo.
Iran Human Rights dijo que los tres ahorcamientos elevan a cinco el número de manifestantes ejecutados en menos de una semana, un ritmo que, según el grupo, muestra que las autoridades usan las ejecuciones para intimidar a cualquiera que participara en el levantamiento de enero.
Las ejecuciones muestran que la represión de Irán contra las protestas de enero no ha terminado. Diez meses después de que los disturbios alcanzaran su punto máximo, el Estado sigue ahorcando a personas por su participación en ellos. Para las familias de los miles de detenidos en enero, los ahorcamientos advierten de que los juicios siguen.
Los cargos —actuar para Israel y Estados Unidos— también muestran cómo las autoridades presentan las protestas como un complot extranjero y no como un levantamiento interno, para justificar los castigos más severos. Y el momento importa: los ahorcamientos se producen mientras Estados Unidos e Irán están en contacto sobre un posible acuerdo, y el vicepresidente JD Vance dijo esta semana que Washington ha avanzado en las conversaciones. La guerra entre Estados Unidos e Irán, iniciada el 28 de febrero de 2026, está en su noveno mes.
Más condenas a muerte relacionadas con las protestas avanzan por los tribunales iraníes, y los grupos de derechos esperan nuevas ejecuciones en las próximas semanas, salvo presión internacional o un cambio de rumbo en Teherán.
Las otras diez personas condenadas a prisión en el mismo caso siguen detenidas, cumpliendo entre cinco y diez años. Las familias de Dioband, Kazemi y Zanganeh se quedan con el anuncio del poder judicial y la confiscación de los bienes.
¿Quiénes eran los tres hombres ejecutados en Irán el 8 de noviembre de 2026?
Hassan Dioband (también escrito Divband), Hamid Kazemi y Reza Zanganeh, ahorcados en Karaj, provincia de Alborz, tras la confirmación de sus condenas a muerte por el Tribunal Supremo.
¿De qué se les acusaba?
El poder judicial dijo que actuaron para Israel y Estados Unidos y participaron en disturbios armados en las protestas de enero de 2026, usando armas de fuego, granadas y cócteles molotov y dañando una subestación en Karaj.
¿Cuántos manifestantes han sido ejecutados por las protestas de enero?
Al menos 36, según Iran Human Rights, de Oslo. Los tres ahorcamientos elevan a cinco los manifestantes ejecutados en menos de una semana.
¿Cuándo ocurrieron las protestas de enero?
Estalaron el 28 de diciembre de 2025 y alcanzaron su punto máximo el 8 y 9 de enero de 2026. La represión mató a miles, según los grupos de derechos humanos.
¿Qué pasó con las demás personas detenidas en el caso?
Otras diez personas acusadas de actuar bajo la supervisión de Dioband fueron condenadas a entre cinco y diez años de prisión. A los tres ejecutados también se les confiscaron los bienes.
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